cuerpo - presencia - interser

Ecosomática

La ecología proviene de la palabra griega oikos, que significa hogar, y logos, que significa estudio. Por lo tanto, la ecología es el estudio de las relaciones que conforman el hogar; los organismos y sus interacciones entre sí y con su entorno. La somática proviene de la palabra griega somatikos. Soma se traduce como "el cuerpo tal como se percibe desde adentro".

Por lo tanto, la ecosomática puede entenderse como una exploración corporizada de nuestra relación con el hogar y las experiencias de interdependencia entre las formas del vida y el entorno. La ecosomática es un campo emergente que explora el vínculo entre nuestro entorno interno (nuestros cuerpos) y el entorno externo (la Tierra). Desafía la idea de que estamos separados de la naturaleza y propone, en cambio, que somos parte de una vasta red interconectada de vida.

“Mientras muchos de nosotros luchamos por encontrar nuestra identidad espiritual, creo que podemos volver a bailar para recuperar una antigua tradición que nos servirá en la cultura actual. La sabiduría de la danza y del cuerpo contiene recursos que pueden proporcionarnos herramientas para la supervivencia de la vida en este planeta. Nuestra conexión con la tierra y entre nosotros como formas de la tierra es nuestro próximo paso crucial. Creo que esta es la maravillosa posibilidad para la danza hoy. A través de la danza podemos redescubrir una identidad espiritual y una comunidad que hemos perdido, y el trabajo de hacer que esta danza sea actual, inmediata y necesaria sigue siendo de la mayor importancia. En este momento, la naturaleza es para mí la mayor maestra, la voz más clara que guía mi danza. Sentir y experimentar la tierra me ayuda a encontrar mi propia naturaleza humana más profunda, y estoy dirigiendo gran parte de mi danza hacia este teatro infinito y atemporal.

~ Anna Halprin ~

Tejido: cuerpo, comunidad, territorio

La ecosomática es un campo de investigación y práctica corporizada que cultiva tecnologías ancestrales de pertenencia corporizada. Las prácticas generan resiliencia, restauran la vitalidad y nutren la reciprocidad sensorial entre el cuerpo y la tierra. Los enfoques ecosomáticos se basan en un reconocimiento fundamental de la interdependencia y la reciprocidad entre el cuerpo y el territorio.

CONCEPTOS CLAVE:

Ecología corporizada: la ecosomática nos alienta a desarrollar una relación profunda y experiencial con la naturaleza. Nos invita a sumergirnos en entornos naturales y de involucrar todos nuestros sentidos para conectarnos con la tierra, las plantas, los animales y los elementos.

Conciencia sensorial: esta práctica implica prestar atención a nuestros sentidos y sintonizarnos con la información sensorial que nos rodea. Al tomar mayor conciencia de nuestras sensaciones físicas, podemos profundizar nuestra conexión con la naturaleza y mejorar nuestro bienestar general.

Prácticas de movimiento: la ecosomática incorpora prácticas de movimiento para ayudarnos a reconectarnos con nuestros cuerpos y el mundo natural. Esto puede incluir actividades como meditación, yoga, tai chi, danza improvisación o o cualquier forma de movimiento consciente que nos ayude a experimentar una sensación de encarnación y conexión.

Atención plena y presencia: estar completamente presente y atento al momento presente es un aspecto clave de la ecosomática. Al cultivar la atención plena y la presencia, podemos desarrollar una mayor apreciación por la belleza y la complejidad del mundo natural, así como profundizar nuestra comprensión de nuestros propios cuerpos.

Conciencia ecológica: la ecosomática promueve una conciencia ecológica, lo que significa reconocer la interdependencia de todos los seres vivos y el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente. Fomenta prácticas sostenibles y un sentido de responsabilidad hacia el mundo natural.

“Podemos sentir el mundo que nos rodea sólo porque somos enteramente parte de este mundo, porque - en virtud de nuestra propia densidad y dinamismo carnal - estamos totalmente inmersos en las profundidades de lo sensible terrenal. Podemos sentir las texturas, los sonidos y las formas tangibles de la biósfera porque somos formas tangibles, resonantes y audibles por derecho propio. Nacemos de estas mismas aguas, de este mismo aire, de este suelo arcilloso, de esta luz del sol. Nutridos y sostenidos por la sustancia de la tierra que respira, somos carne de su carne. No somos espíritus puros ni mentes puras, sino que somos cuerpos sensitivos y sensibles capaces de ser vistos, oídos, saboreados y tocados por todos los seres que nos rodean”.

~ David Abram ~ Becoming Animal

memorias de procesos experienciales de Endémica